lunes, 7 de octubre de 2013

Feria ecoAltea 2013



   Ayer terminó un fin de semana repleto de actividades en un pueblo aparentemente tranquilo, pero que a penas ha terminado de celebrar sus fiestas patronales (con Moros y Cristianos incluidos) sigue en primera línea de fuego y se lanza con la puesta en escena de Ecoaltea “la feria de las alternativas”.

Estupenda ristra de nuestro condimento estrella, la ñora (que aún no está seca)

   Altea, eterno remanso de paz en mitad del bullicio mediterráneo, no deja minuto libre para el aburrimiento y buena muestra de ello es esta feria.

   Cogemos el programa de actos y acontecimientos nada más llegar. Inabarcable. Hay franjas horarias en las que hay organizadas más de 15 actividades a la misma hora, así que será imposible asistir a todas incluso si hacemos una selección de las que más nos interesan. El panorama es variopinto: desde talleres de construcción de instrumentos de viento en caña y madera, hasta el taller de destilación de aceites esenciales, pasando por la elaboración de pasta de dientes natural, o el descubrimiento del poder de la mente sobre la salud del cuerpo… se puede decir que había programados talleres de algunas cosas sobre las que no me imaginaba que se pudiera organizar un taller.

   Pero hay más. Charlas y mesas redondas de temática variada para saciar inquietudes intelectuales; espectáculos de mimos y musicales para relajar los ánimos, y por supuesto, innumerables tenderetes de agricultores y artesanos para abastecer la despensa.
Ignorante de mí, tuve que preguntar qué era esa cosa retorcida.





   Permitidme que comente la foto. ¿Se puede saber esto qué es?
   -Una calabaza.
   -¿Una calabaza? ¡Pero si es de esparto!
   -Si pero dentro hay una calabaza vaciada para guardar el agua o el vino.
   Toma ya.

   Amplio muestrario de esas cosas que muchas veces decimos que son de "hippies", o que llamamos con palabras que empiezan por "eco" o "bio", y que eran sin embargo las prácticas cotidianas de nuestros antepasados desde tiempos ancestrales y hasta la llegada de la industrialización. Por eso son parte de nuestro patrimonio cultural. Los expositores eran en  muchos casos gentes del campo que nos mostraban su modo de hacer, unas técnicas y oficios que parecían perdidos para siempre. Como el destilador de aceites esenciales, alambique en marcha y un inmenso montón de romero frente a la “máquina”; o el puesto de los quesos de cabra de las lejanas montañas de Castellón; o el lutier fabricando sus instrumentos de cuerda; todo esto sin olvidar los tradicionales jabones artesanos y a los puestos de agricultura ecológica, que nunca pueden faltar (por cubrir necesidades humanas tan sumamente básicas).

Alambique - destilador
Mermeladas impensables para sibaritas y gourmets




















       Muy buen ambiente y muy bien organizado, con info punt y todo.

       Termina la noche con un simpático concierto de Tashkenti & Latrocamba Matanusca, y nos vamos felices y contentos. Esta vez la turista soy yo...



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